miércoles, 28 de abril de 2010

El año que México simuló una epidemia de influenza

En 2006 se contuvo a los manifestantes que exigían vacunas antivirales; el Ejército, la Armada y las policías estatales se movilizaron; algunos de sus elementos custodiaron las reservas estratégicas de medicamentos. Se cerraron vías federales y estatales y se decidió cerrar las escuelas; las conferencias de prensa tuvieron por objeto tranquilizar a la opinión pública y a empresarios. Todo fue parte de una representación. El montaje estuvo a cargo de la Secretaría de Salud tres años antes de que el gobierno federal decretara, en abril de 2009, la existencia de un nuevo virus de influenza que atacaba a los mexicanos.
Un año antes de que funcionarios del gobierno mexicano y sus dependencias se encontraran con sus homólogos de Estados Unidos y Canadá en el cuartel del Comando del Norte, en distintos puntos del territorio mexicano se llevó a cabo un simulacro nacional para evaluar la capacidad de respuesta ante una pandemia de influenza. Esto ocurrió el 10 de octubre de 2006.
El Ejercicio Escudo Centinela, diseñado por el Comité Nacional para la Seguridad en Salud, tuvo por objetivo realizar actividades de preparación y respuesta ante una pandemia de influenza a nivel nacional; fue dirigido por el especialista en epidemiología Miguel Betancourt Cravioto.
Conforme a la información del sitio electrónico del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades (Cenavece), el simulacro se realizó el 10 de octubre de 2006, de las 8:00 horas a las 17:00 horas, de forma simultánea en Chihuahua, Hidalgo, Tabasco y el Distrito Federal.
Participaron en su organización y ejecución por parte de la Secretaría de Salud, el Cenavece, la Dirección General de Epidemiología, la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos, entre otros.
Además, intervinieron las secretarías de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; de Gobernación, con el Instituto Nacional de Migración; de Seguridad Pública, con la Policía Federal Preventiva (PFP); de Comunicaciones y Transportes, con la Dirección General de Aeronáutica Civil; de Marina, y de Hacienda y Crédito Público, con la Administración General de Aduanas.
También se integraron el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Petróleos Mexicanos, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el de Villahermosa, así como los servicios de salud y los Laboratorios Estatales de Salud Pública de las entidades involucradas en el ejercicio.
El ejercicio reunió a “más de 2 mil 300” personas de diferentes instituciones, “entre organizadores, jugadores y actores”. Hubo actividad en 39 unidades médicas de primero, segundo y tercer nivel.
El Informe ejecutivo, con fecha del 2 de febrero de 2007, describe en su página 38 que cada institución y entidad planteó diferentes escenarios que simularan un peligro para la seguridad de las instituciones, de los insumos y del personal operativo.
De ese modo, bajo el Ejercicio Escudo Centinela hubo manifestaciones de actores que caracterizaron a pacientes, maestros, sindicalistas, líderes de barrio y población que exigía vacunas, medicamentos, atención médica y medidas de protección para el personal de salud.
Los “manifestantes” se presentaron en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, en el Centro de Salud San Felipe y en los hospitales Lázaro Cárdenas y Salvador Zubirán en Chihuahua; en el hospital Rubén Leñero, en la Clínica Naval Sur de la Secretaría de Marina. Lo mismo ocurrió en la Jurisdicción Sanitaria de Balancán en Tabasco, en el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (Indre), en las oficinas centrales del Centro Nacional de Farmacovigilancia, así como el Laboratorio Estatal de Salud Pública (LESP) de Hidalgo.
También se cerró la carretera Ixmiquilpan-Tasquillo y se realizó un mitin en la presidencia municipal de esa localidad. En el Distrito Federal se simuló el cierre de la Calzada de Tlalpan frente al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Un grupo de actores se presentó ante el Hospital General de Balbuena para exigir medicamentos y vacunas; el personal brindó “atención y controló el ánimo de los manifestantes”.
En el curso del ejercicio se instalaron centros de Atención y Aislamiento con insumos federales en las entidades afectadas. El Cenavece, que coordinó al IMSS, al ISSSTE, al Hospital General de México y el Hospital General Manuel Gea González, instaló carpas en la explanada del Estadio Azteca.
El informe de evaluación concluye que las manifestaciones y demandas por parte de la población y de los grupos estratégicos que se simularon en este ejercicio “representaron un desafío” para los directivos de las instituciones, así como para los representantes municipales, que “encontraron estrategias y mecanismos” para proporcionar información adecuada y “negociar” el resguardo institucional.
Asimismo, refiere que se puso a prueba a los cuerpos de seguridad de cada institución, “que más de una vez se vieron rebasados por los manifestantes”, lo que requirió la coordinación entre las policías municipales, estatales y autoridades de Protección Civil.
Para evaluar el manejo adecuado de la reserva estratégica se preparó un escenario en el que los insumos (equipos de protección personal, antibióticos y Oseltamivir) se resguardaban en la Dirección General de Epidemiología (DGE) y que simulaba el Campo Militar 1.
En la Fase de Puesto de Comando, las entidades participantes solicitaron el envío de insumos de la reserva estratégica. Por ello, al inicio de la Fase de Escala Real, tres convoyes salieron de la DGE con destino al Indre, al AICM y al LESP en Pachuca, Hidalgo. Al mismo tiempo, la reserva estatal de Hidalgo partió de Tizayuca para abastecer medicamentos en los sitios donde se confirmaron los primeros casos de influenza pandémica.
Se simularon los embarques de esos insumos hacia Hidalgo y Tabasco, desde el Distrito Federal, y se respetó el tiempo previsto para su arribo. La reserva estratégica estuvo bajo la coordinación y resguardo de la Secretaría de Seguridad Pública, por la PFP, que escoltó los vehículos que la trasladaron por las rutas preestablecidas.
El Informe de febrero de 2007, que evalúa al Ejercicio Centinela, describe que las actividades de los elementos de la PFP se desempeñaron conforme a sus manuales de procedimientos ante los intentos de asalto y cierres de carreteras por la población que demandaba vacunas y medicamentos.
En Hidalgo se probó la respuesta de los cuerpos de seguridad para salvaguardar la reserva estratégica de un intento de asalto. El informe considera que “se identificó una respuesta oportuna de la PFP, coordinada con la Policía Estatal y la Municipal de Ixmiquilpan”.
Las medidas que adoptó el gobierno federal el 28 de abril de 2009, ante la declarada pandemia de influenza A/H1N1 siguieron la pauta del simulacro nacional para evaluar la capacidad de respuesta ante una pandemia de influenza del 10 de octubre de 2006. El Ejercicio Escudo Centinela simuló un escenario en el que la Secretaría de Educación Pública solicitaba información respecto de la conveniencia de cerrar las escuelas, así como la sintomatología de influenza pandémica que los profesores debían considerar para aceptar o no a los alumnos.
Tres años después, el 25 de abril de 2009, y ante la confirmación oficial del brote de un nuevo tipo de influenza, se determinó la suspensión de clases en todos los niveles educativos. El 2 de mayo, el gobierno estadunidense anunció su decisión de cerrar 400 centros educativos en previsión de un ataque de influenza, la mayoría en Texas.
Para probar el manejo de la información a la población y a los “grupos estratégicos”, el Ejercicio Escudo Centinela diseñó escenarios, como la realización de una reunión extraordinaria del Comité Nacional para la Seguridad en Salud en las instalaciones del Cenavece; se simularon conferencias de prensa con la finalidad de orientar, informar y “generar tranquilidad” en la población en las distintas entidades.
También se “actuó la presencia de representantes de medios de comunicación” en las instituciones donde la población demandaba medicamentos y atención. Se elaboraron y difundieron trípticos informativos en los hospitales; se informó a la población a través de los medios de comunicación sobre la influenza pandémica y se elaboraron boletines donde se prevenía contra “vacunas peligrosas y medicamentos falsos”. Asimismo, el simulacro incluyó representaciones de reuniones de autoridades y empresarios para responder a sus inquietudes sobre el virus y sus estragos.
Probablemente, las únicas grandes diferencias entre el simulacro de octubre de 2006 y los acontecimientos de abril de 2009 radiquen en que, el 26 de abril de 2009, el Banco Mundial anunció la asignación “inmediata” para México de 25 millones de dólares, un adicional de 180 millones para asistencia a largo plazo para responder frente a los brotes y asesoría de otras naciones que han tenido a crisis similares.
La segunda sería la falta de información oficial que previniera a los ciudadanos contra la existencia de vacunas peligrosas y medicamentos falsos. No hubo esa información.

Evaluación internacional

El observador de Argentina –el informe no identifica ni nombre ni cargo diplomático– comentó que el manejo de los medios de comunicación durante el ejercicio fue un asunto “muy delicado”, ya que una información inadecuada podría causar pánico en la población. Por ello, propuso un vocero único que mantenga siempre “el control de la información” y evitar usar tecnicismos ante la prensa; sugirió boletines de prensa al momento de las conferencias.
El observador de Francia propuso sensibilizar a algunas autoridades en la importancia de delegar funciones ante una contingencia. Por su parte, el observador de Canadá comentó la necesidad de capacitar a “algunos médicos” para fortalecer el apego a las normas básicas de protección a la salud, como el uso correcto de mascarillas, de guantes y el lavado de manos. También sugirió elaborar un manual operativo para el uso de equipo de bioseguridad.
La conclusión del informe sobre el Ejercicio Escudo Centinela es que generó información de valor sobre la oportunidad y alcance de las medidas de respuesta (y el razonamiento detrás de ellas), llevadas a cabo por las instituciones participantes.
fuente, vìa:
http://www.voltairenet.org/article165190.html

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