sábado, 26 de junio de 2010

Cuba: la lenta repatriación de los pescadores presos en Cuba Juan Balboa

ISLA MUJERES, Q. Roo, 27 de junio (apro).- “Si los cubanos que abandonan su país usan este paso, no entiendo por qué allá (en Cuba) humillan a los mexicanos”, dice Irene Bermúdez Maldonado, madre de uno de los connacionales detenidos hace más de dos años en la isla, acusado de tráfico de personas.
Su hijo, afirma, se acogió al Tratado de Ejecución de Sentencias Penales, firmado por México y Cuba en 1997, para cumplir su condena aquí, en una prisión donde lo puedan visitar sus familiares. Y en relación con los migrantes cubanos que arriban a Cancún y se pasean como si nada, comenta: “¿A cuenta de qué vienen a mandar acá? ¿Cómo permiten las autoridades que la gente cubana esté chantajeando al mexicano allá en la isla?”.
Nacida en Chilón, Chiapas, hace 55 años, 30 de los cuales ha radicado en este municipio quintanarroense, a Irene Bemúdez le duele ver que cuando los ciudadanos de nacionalidad cubana asentados en el estado cometen algún delito, las autoridades no los detienen. Y pregunta al reportero: “¿Por qué?”.
“Aquí los cubanos son tratados como reyes, mientras que en una cárcel de Cuba mi hijo es tratado como delincuente y purga una condena”, comenta a Apro con voz entrecortada.
 Irene habla de su hijo Juan Carlos Gordillo Bermúdez, un pescador de 35 años, también nacido en Chiapas, quien fue detenido por ayudar a un grupo de cubanos que pretendía abandonar su país. “Han sido más de dos años de sufrimiento. Ahora mi hijo está en la cárcel de La Condesa (en La Habana) sin comer bien y sin comunicación con su familia”.
Juan Carlos fue detenido en diciembre de 2007, cuando intentaba trasladar, desde Pinar del Río hasta Punta Sam, en Isla Mujeres, a un grupo de cubanos procedentes de varias provincias. Había sido contratado por cubanoamericanos radicados en Miami, según el expediente judicial abierto por las autoridades cubanas.
Los primeros meses, el pescador mexicano estuvo en una cárcel de Pinar del Río y luego fue trasladado a La Habana, donde hoy purga su condena en La Condesa, el centro de reclusión de la capital de la isla caribeña. Desde entonces, la madre de Juan Carlos ha movido mar y tierra para que lo trasladen a una prisión mexicana.
Irene relata que empezó por pedir ayuda a Félix González Canto, a quien apoyó durante la campaña que lo llevó a la gubernatura. “Él se comprometió a gobernar Quintana Roo y a servir a los quintanarroenses”, asegura la entrevistada.
“Yo empecé hablando con el gobernador, le pedí que me apoyara, primero para visitar y después para trasladar a mi hijo a México, pero no tuve su apoyo. Después le pedí unos boletos para viajar a La Habana y visitar a mi hijo, y hasta ahora no ha llegado el apoyo del gobernador. Puro silencio”, dice Irene, delegada del PRI en Isla Mujeres.
La madre de Juan Carlos afirma sentirse traicionada por González Canto, gobernador emanado de las filas del PRI, partido en el que ella milita. Y se queja porque, arguye, él sólo busca a los dirigentes y a los simpatizantes cuando hay elecciones. “Eso no se vale”, remata.
Molesta por la indiferencia, Irene comenzó a seguir a González Canto por todos lados. Cada que podía lo encaraba. “Me da vergüenza andar detrás de usted, ¿no le da pena? ¡Dígame si me va apoyar o no!”, le espetó una vez. El mandatario no le respondió.
Luego buscó a la presidenta municipal, Alicia Ricalde Magaña, candidata del PAN al gobierno de Quintana Roo. Le pidió que entregara una carta suya al presidente Felipe Calderón durante la gira que tenía programada por el municipio de Isla Mujeres.
“Fue ella la única que me apoyó. En el municipio me ayudaron a redactar el escrito que ella entregó al presidente Calderón a principios de marzo. Una semana después tuve la respuesta. Estoy muy agradecida con ella, aunque no es de mi partido (el PRI), pero me ayudó”, señala, al tiempo que muestra una carpeta roja en la que guarda los oficios que ha recibido de la Presidencia de la República (22143512/40) y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (PME-103202).
Explica: “Yo no soy panista, sino priista de corazón, y no cambiaré de partido, pero esos favores (se agradecen). Primero está mi hijo y después la política. Y estoy muy agradecida con Alicia Ricalde, no importa que sea del PAN”.
Luego regresa a los dos temas que, afirma, le duelen: el gobernador González Canto y los cubanos que radican en Isla Mujeres y en Cancún.
“Yo me molesté mucho con el gobernador. En una ocasión le pregunte: ¿por qué a los mexicanos nos tratan mal en Cuba y por qué los cubanos se pasean, prepotentes, en Isla Mujeres? ¿Por qué tratan mal a sus empleados? ¿Por qué no respetan las leyes de aquí? ¿Por qué hay que respetar las de allá?
“Es lo que no entiendo. ¿Por qué, así como tratan a los cubanos acá, a cuerpo de rey, los cubanos no nos tratan de igual manera allá? A una, de madre, le salen palabras que no (debe)”, dice sonriente.

Los presos y los yates de lujo

Desde el año pasado,  los gobiernos de Felipe Calderón y de Raúl Castro convinieron en trasladar a México a una veintena de mexicanos, la mayoría de Yucatán y Quintana Roo, que purgan sus condenas en cárceles cubanas, acusados de tráfico de personas.
El 26 de mayo último, la Procuraduría General de la República (PGR) confirmó que, con base en el Tratado sobre Ejecución de Sentencias Penales, suscrito entre México y Cuba en 1997, “autoridades cubanas entregaron a sus contrapartes mexicanas” a los primeros ocho mexicanos que se encontraban recluidos en la prisión habanera de La Condesa, acusados de tráfico de personas. Pero ninguno de ellos es Gordillo Bermúdez, confirmó su madre.
Dos de los trasladados fueron detenidos el 31 de mayo de 2005 en aguas territoriales de Cuba. La captura la hizo la tripulación de un barco guardacostas de la marina de ese país, cuando se dirigían de Puerto Progreso, Yucatán, a Río Hondo, Cuba. Otro, según el comunicado oficial, fue detenido el 2 de abril de 2008 en costas cubanas por elementos de la policía de ese país, cuando trataba de sacar a 23 ciudadanos de la isla.
El 6 de septiembre siguiente fue aprehendido en las costas de Pinar del Río otro mexicano. Elementos de la Guardia Costera cubana lo detectaron cuando conducía su lancha rápida en aguas territoriales de ese país.
Dos de los presos trasladados fueron interceptados por elementos de la marina cubana el 10 de diciembre de 2004 y uno más el 6 de diciembre de 2005. Todos aceptaron que, junto con otras personas, “se dedicaban a trasladar personas de nacionalidad cubana hacia México” para internarlos posteriormente a Estados Unidos.
En su comunicado, la PGR no hizo referencia a la fecha y el lugar en que fue interceptado el octavo mexicano que fue entregado a México. Ni esta dependencia ni la embajada de México en La Habana han dado a conocer los nombres de los ocho mexicanos trasladados a México.
La PGR informó también que en los últimos tres años decomisó más de una docena de yates de lujo. Todos cuentan con sistema satelital, dos o tres motores de 200 caballos de fuerza, y alcanzan velocidades de más de 150 kilómetros. Según la capitanía de Isla Mujeres, eran utilizados para traficar indocumentados cubanos. La mayoría no han sido reclamados.
La dependencia informó que casi todos esos yates fueron reportados en Florida como robados. Y es que a las matrículas originales se les colocaron otras de Isla Mujeres o de Cancún.
Peritos de la PGR realizaron revisiones exhaustivas a las lanchas “La Milagrosa” y “Escorpión”. La primera fue asegurada en Isla Mujeres en noviembre de 2008 y la segunda en octubre de 2009, según la dependencia.
Además, sus agentes investigan entre la comunidad de cubanos residentes en Quintana Roo por sus presuntos vínculos con quienes ayudan a sus paisanos a introducirse de manera ilegal a territorio nacional.
De acuerdo con el expediente en curso, que la PGR mantiene en secreto para evitar filtraciones, las indagatorias podrían implicar a los cubanoamericanos.

fuente, vìa :
http://proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/80735

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